RUTA POR BARCINO, LOS ORÍGENES ROMANOS DE LA CIUDAD CONDAL

Aún recuerdo con todo lujo de detalles mi llegada a Barcelona, esa preciosa ciudad por la que todo el mundo está dispuesto a quedarse. Yo también lo hice; aquí pasé 8 años de mi vida, durante los cuales no sólo aprendí a vivir sola y ser independiente o dominar el catalán, sino también donde me formé como arqueóloga y antropóloga. Es un lugar con un significado muy especial para mí, que va más allá de ver la Sagrada familia o el parque Güell como iconos de la ciudad.

Barcelona es conocida por muchas cosas, pero también es una completa desconocida en otras. Poca gente ha oído hablar antes del pasado romano que esconde entre sus muros, pero lo cierto es que su historia no está exenta de leyendas antiguas y lugares recónditos donde aún podemos respirar el pasado que compartimos.

En esta ruta que comparto contigo he querido plasmar por escrito mi curiosidad al viajar, ese motor que me lleva a descubrir nuevos y sorprendentes lugares que son desconocidos para la mayoría de las personas. ¿Me acompañas?

 

RUTA POR BARCINO

1. Necrópolis romana – Plaza de la Vila de Madrid

Si has visitado Barcelona con anterioridad, es muy posible que hayas pasado por delante de la necrópolis romana, primera parada en el recorrido que propongo, sin apenas darte cuenta. No te preocupes, es algo muy normal que le ocurre a la mayor parte de la gente. En nuestro día a día vamos tan deprisa y con una idea tan clara en nuestra cabeza de a qué punto queremos llegar que olvidamos fijarnos en los detalles por el camino.

En la plaza de la Vila de Madrid, junto a un parque que parece hecho a propósito de los perroflautas y los skaters, hay aproximadamente un total de 88 tumbas de época romana que marcan el camino de acceso a la ciudad.

Lejos de explicar datos históricos como que están datadas en el s.I al III, lo que hace peculiar a esta necrópolis es el hecho de que las tumbas pertenecen a las clases sociales más bajas, algo a lo que hasta ahora no se había prestado mucha atención. Y es que ¿quién no prefiere estudiar una tumba donde podamos encontrar pepitas de oro? Siendo realistas, la mayor parte de la población no contaba con los lujos que ahora buscamos o imaginamos. Como es ley de vida, la gente vivía modestamente con los recursos que tenía al alcance. El hecho de que esta necrópolis cuente con tumbas de pobres nos ayuda a tener una idea más real y exacta del tipo de vida que tenían, así que ya veis, si buscáis dosis de realismo, ¡desde luego aquí las vais a encontrar!

Existe una gran cantidad de información sobre las necrópolis, el tipo de enterramiento y cómo era el concepto de la muerte para los romanos, cómo lo incluían en sus vidas sin convertirlo en un tema tabú. En la guía de la Barcelona romana tenéis toda la información al detalle, si os interesa descubrir más.

¡Continuamos!

2. Acueducto romano – Calle Duran i Bas 

El acueducto es otro gran desconocido para los transeúntes y un gran amigo para mí, pues pasé largas horas delante de él durante la carrera tratando de descifrar las diferentes fases de construcción y crear un croquis meramente decente que le gustase al profesor de la universidad.

Barcelona contaba en aquella época con 2 acueductos, no os penséis que era una ciudad pequeña. Aunque no tenía el mismo protagonismo inicial que Tarragona (Tarraco en latín), lo cierto es que la ciudad condal se convirtió muy rápidamente en el paraíso (no se si también fiscal) de los soldados romanos. Tras servir como es debido al Imperio, eran recompensados con una tranquila jubilación en tierras mediterráneas donde el buen clima y la comida estaban a la orden del día.

Con el tiempo se convirtió en el destino predilecto de estos veteranos del ejercito y fue así como la ciudad creció a pasos agigantados hasta convertirse en un punto de referencia para Roma.

El agua de los acueductos venia desde la montaña, concretamente desde Collserola y el Besòs, y se recogía en grandes cisternas que repartían el suministro por toda la ciudad.

Cuando paséis por la plaza principal, al lado de la catedral veréis los arcos de un acueducto. Es una reconstrucción de época de Franco pero sin duda es muy útil a la hora de imaginar cómo el agua llegaría hasta la cisterna principal de Barcino.

3. Cisterna romana – Archivo Municipal de la Ciudad

Aunque no seáis muy dados a visitar archivos históricos, el Archivo Municipal de la Ciudad merece la pena sólo por su arquitectura. Se trata de un antiguo palacete burgués con patio abierto donde muchos turistas se asoman para fotografiar.

En el interior, a la izquierda concretamente, se pueden ver perfectamente los restos de la cisterna y el tramo final del acueducto. Es una visita rápida que podéis incluir si sentís la curiosidad de ver cómo conectaba un elemento con otro en el interior de una de las torres de entrada.

Debo decir que tal vez os llame la atención un elemento que hay en la entrada al archivo, a la derecha en la puerta principal. Me refiero a una placa de piedra donde están talladas tres golondrinas y una tortuga. Hice un video de curiosidades de Barcelona donde podéis escuchar esta y otras muchas leyendas de la ciudad, y es que como ya dije al principio, Barcelona no está exenta de magia y misterio.

Si no podéis contener las ganas de saber ahora algo más, también enlazo aquí otra ruta que propongo donde, aunque toda la historia se base en leyendas, cada cuento tiene una gran parte de realidad.

Volvemos al mundo romano…

4. Cardo Decomanus – Carrer del Bisbe

Esta calle es sin lugar a dudas uno de los sitios más fotografiados de toda la ciudad. No hay más que buscar en instagram con el hastag #Barcelona para que aparezca entre las 10 primeras imágenes del día.

No cabe duda de que el Carrer del Bisbe, el nombre que tiene registrado en el    , es especial, tanto por el tipo de decoración que tienen los arcos como por la leyenda de la calavera. Para los romanos también tuvo un significado muy importante y es que, si pensamos bien en el recorrido desde las torres de acceso hasta aquí, nos daremos cuenta de que esta calle era una de las vías de acceso principal a la ciudad y al foro romano.

A la hora de fundar las ciudades romanas, toda la planimetría se basaba en dos calles principales que convergían en el forum y que, con forma de cruz, delimitaban toda la cuadricula donde después construían casas, termas, tabernas, etc. Estas dos calles, llamadas Cardo Decomanus y Decomanus Maximus, estaban orientadas en dirección O-E y N-S respectivamente, de tal manera que todo viajero pasaría por una de ellas hasta la plaza principal. ¡El Carrer del Bisbe sigue siendo la misma calle por la que hace más de 2.000 años paseaban los romanos!

5. Forum romano o Ágora – Plaza del Ayuntamiento

El Carrer del Bisbe comunica directamente con la Plaza del Ayuntamiento de la misma manera que en la época el Cardo Decomanus daría paso al Forum.

El foro, también conocido como ágora en griego, era el principal núcleo de la ciudad, el centro neurálgico donde se llevaban a cabo todo tipo de actividades políticas, comerciales, judiciales y sociales. No faltaba un gran templo dedicado a la triada capitolina (Zeus, Venus y ) y una basílica, que, lejos de lo que podemos pensar, no tenía un carácter religioso sino judicial. Era en el interior de la basílica donde se llevaban a cabo los juicios, donde estaban los tribunales y donde todo el mundo rendía cuentas de forma legal.

Como veis, parte de esa actividad aún se mantiene en el tiempo con la presencia de la Generalitat y el Ayuntamiento, así que en cierta manera podemos decir que el pasado se superpone al presente.

6. Templo de Augusto – Carrer del Paradís

¿Qué cosa no falta en toda ciudad romana? Vayáis donde vayáis, sea Roma, Mérida, Tarragona o Barcelona, siempre habrá los cimientos de esos colosales templos dedicados a los dioses. Sus columnatas y sus techos son reconocibles a la vista de todos aunque no hayáis estudiado arqueología o historia ¡y es que los romanos sólo sabían cómo construir a lo grande!

Por si a estas alturas te has hecho la pregunta de “¿y en Barcelona hay un templo romano?” la respuesta es un rotundo sí. Me sorprende la poca gente que conoce este lugar, que además está muy bien ubicado a escasos metros detrás de la Catedral.

Sus 4 columnatas completas aún en pie presiden el patio de luces de un bloque de edificios. Junto al Centro Excursionista de Cataluña, cuya sede se encuentra exactamente en frente del templo, los vecinos cuentan cada día con vistas privilegiadas desde sus balcones con el pasado a sus pies, un hecho que es, literalmente, así. Son los únicos que pueden ver el templo con vista de pájaro desde el aire a través de sus ventanas, pero aún cuando no seamos los afortunados en ese sentido, las vistas desde abajo tampoco decepcionan, lo prometo.

Se le conoce como Templo de Augusto porque fue precisamente este emperador quien quiso, en un arrebato por embellecer la ciudad de Barcino, construir este lugar en la ciudad. Es muy curioso ver como en aquel entonces, la propaganda política que seguía el emperador para tener contento al pueblo se basaba en una estrategia muy simple: invertir en la ciudad, en nuevas infraestructuras, en mejoras en las vías, puentes y acueductos…de tal modo que todo el mundo recordase que fue gracias a él que ahora tenían un nuevo puerto con mejores tasas comerciales, o una nueva vía de acceso totalmente asfaltada que facilitaba la entrada de los productos.

Octavio Augusto fue un emperador que se tomó muy al pie de la letra esta idea política y siguió a raja tabla su plan de inversión en ciudades de todo el Imperio. Barcelona no fue menos y con Augusto, tuvo una fama y un crecimiento exponencial.

De este pasado glorioso sólo queda una pequeña parte, pero es más que suficiente a la hora de imaginar cómo debía ser Barcino. Su historia aún aguarda en ciertos rincones de la ciudad y el Templo de Augusto, en el Carrer del Paradís, es una muestra de ello.

7. Murallas de la ciudad – Plaza Ramón Berenguer

Alrededor de todo el barrió gótico, como se conoce a la zona antigua de Barcelona, encontraréis diferentes tipos de torres y una muralla que delimita todo el perímetro. Pues bien, esos torreones y esa muralla, aunque hoy en día su forma y tamaño es gracias a las reformas que hicieron en época medieval, lo cierto es que sus cimientos se remontan a época romana, hace 2.000 años. Cuentan con bloques de piedra tremendamente pesados que dan fuerza a la estructura, un detalle que supieron ver los posteriores reyes y visires que vivieron en la ciudad.

Si paseáis con tranquilidad por la ciudad os toparéis con más de una torre cuadrada o redonda, pero bajo mi opinión personal, si queréis ver bien la muralla y  haceros mejor a la idea de cómo sería, el mejor sitio para eso está en la Plaza Ramón Berenguer, tras la estatua de este conde catalán.

La fachada a simple vista está reconstruida y restaurada al detalle, pero aún se pueden ver las primeras losas de piedra que sostienen los 12m de altura de la muralla. Estas piedras, mucho más grandes en tamaño, son la base romana que aún queda por toda la ciudad.

Un detalle muy curioso es que aún pueden verse en las paredes las trazas de su reutilización. Me explico: os reto a que miréis con detalle entre las piedras, pues entre ellas se esconden losas con inscripciones que fueron reutilizadas en época medieval cuando reforzaron y ampliaron la muralla. Hay letras en latín y también fragmentos de columnas y lápidas romanas que después, con la gran transformación que tuvo Barcino con la llegada de los primeros cristianos, pasaron a cumplir esta otra función.

8. Restos arqueológicos de la ciudad entera – Museo de Historia de la Ciudad

Si alguna vez habéis querido pasear por la antigua ciudad de Barcelona, tengo buenas noticias. En el subsuelo del Museo de Historia de la Ciudad ¡se puede hacer!  Ubicado junto a la plaza del Rey y el Palau Reial, cuenta en su interior con diferentes piezas arqueológicas que han salido a la luz fruto de varias intervenciones.

El recorrido que se sigue permite ver in situ viviendas y negocios, entre ellos curtiderías donde trabajaban el cuero a partir de tintes naturales (algo que recuerda a Marruecos, ¿cierto? ¡La curtiduría de Fez!) y fábricas de vinicultura, un bien muy apreciado por aquel entonces. Además, le ayuda uno a imaginarse mejor cómo era la ciudad y cómo fue cambiando con el tiempo poco a poco tras la llegada de los cristianos.

Es un viaje al pasado que sin duda merece la pena ver si lo que buscas es profundizar más en la historia romana de la ciudad. Será entonces, sólo después de esta visita, que entenderás mejor por qué Barcelona es la que es ya desde tiempos inmemorables.

Por último, sólo puedo decir una cosa…y es que el pasado romano está en Barcelona ¡mires donde mires! Hay muchos otros lugares que podría incluir en este itinerario y que, por supuesto, están complementando la mini guía de la Barcelona romana, pero si vuestro tiempo es limitado y queréis ver a grosso modo lo importante, para mí estos 8 puntos completan a la perfección la ruta.

Es un recorrido que podéis adaptar a vuestro antojo según las horas disponibles, las preferencias y la calma con la que queráis pasear, pero sin duda merece la pena dedicar una mañana entera a conocer la ciudad de Barcino y ese pasado que se ha convertido en nuestro presente.

Paradas viajeras

Si vuestro objetivo es pasear por Barcelona con calma y, al tiempo que visitáis alguno de estos lugares, también queréis parar a descansar, dos de mis recomendaciones son:

  • la teteria japonesa Chai > Un lugar tranquilo, que incita a meditar, y que esconde tras de si una extensa carta de tés importados de todos los países del mundo. Están clasificados por té blanco, rojo, verde, negro, azul, rooibos e infusiones, y es posible conocer a través de ellos una bonita y diferente historia…Todos los detalles de este sitio aquí.

 

  • Salterio > ideal para tomar un té a media mañana o por la tarde y acompañarlo de algún pastelitos árabe. Es muy buen sitio también para comer; su especialidad es el XXX, y mi favorito, ¡el de espicanas, queso y aceitunas! Aquí podéis leer una reseña completa de este lugar.

 

Cristina Fernandez
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